Calculadora de aire acondicionado

El aire acondicionado en la sala de cultivo de marihuana

calculo de aire acondicionado

Necesidades de aire acondicionado en el cultivo hidropónico de marihuana

Con la calculadora de aire acondicionado de más abajo, podrás saber las máquinas de clima que necesitas. No dejes de visitar nuestra página de calculadoras y tablas. Hay herramientas para ayudarte con tu cultivo de marihuana. Diseñar y calcular bien tu zona de cultivo hidropónico desde el inicio es importante.

Mira los consejos sobre el control de la temperatura de las plantas, la ventilación, la humedad, el co2 y la extracción. En conjunto forman el sistema para mantener el clima controlado.

Qué máquinas instalar

Los aparatos de climatización de hoy en día, producen frío y calor, según regulación y necesidades. Esto está muy bien, porque en invierno es muy probable que necesitemos generar calor cuando las luces están apagadas. Un salto mayor de 8 grados entre su día (luces encendidas) y su noche (luces apagadas) es malo de narices para las plantas.

Son ideales los splits de pared. Si la sala es grande tendremos que colocar más de uno para repartir mejor. Las frigorías que te de la calculadora la divides en 2 ó 3 para tener la potencia necesaria en dos o tres máquinas. Para salas muy grandes, habría que hacer un estudio más detallado, probablemente instalando conductos o torres de refrigeración.

Actualmente existen máquinas de aire acondicionado que, además de filtrarlo, lo limpian de bacterias

También tenemos los que son más fáciles de instalar, aunque necesitarás una salida de aire al exterior para el tubo de extracción.

Este tipo es económico y de buena calidad, como el aparato que tienen en Amazon a un precio imbatible

Quien lo instala

Los aparatos de aire acondicionado habituales y que TitoMaría considera idóneos son los splits de pared, instalados casi en el techo. Tienen una unidad exterior y otra interior. Quizá debas contratar a alguien de confianza que te lo instale, antes de haber instalado ningún otro equipo en la sala. Nadie tiene porqué saber lo que vas a colocar dentro. Si eres manitas y lo haces tú, mira de dejarlo bien. Cuando el cultivo está en modo producción, que se pare el clima es una putada. Te explicaré en el artículo de cómo instalar el aire acondicionado unos tips que deberás tener en cuanta, aunque no lo instales tú.

clima para marihuana
Unas risas con esto 🙂

Es probablemente el mayor gasto en la instalación de todo el sistema hidropónico de la sala, pero lo rentabilizaremos sin lugar a dudas. Sobre todo tendremos muchas menos preocupaciones por la temperatura. Pero también en mayor producciones dada la calidad de ambiente que le podrás dar a tus plantas de marihuana. Además, te generará agua buena que recogerás en un bidón para usarla en el riego. También filtra el aire de la zona y lo mueve constantemente. Y te ahorrarás dinero en cooltubes u otros sistemas para extraer el calor de las lámparas. Incluso existen aparatos de aire acondicionado que limpian de bacterias y virus el aire.

Cuando calcules la instalación de ventiladores, es interesante colocar uno al lado de la máquina de clima, de manera que el aire que sale de ella sea repartido rápidamente por toda la sala.

Centilación cultivo
No es de mi tío, un colega le hizo caso y puso un ventilador moviendo el aire que sale del clima. No es mala idea, pero la instalación no es muy limpia.

Cómo calcular las frigorías que necesitamos

Se usan los factores de corrección del Colegio De Ingenieros de Castilla la Mancha

Se supone que tenemos una sala cerrada, sin ventanas. En planta baja o entreplanta, NO en altillo o última planta. En ese caso requeriría un estudio sobre el tipo de tejado. Si es tu caso, deberás añadir a ojo unas cuantas frigorías. Y tienes que replantearte esa ubicación, porque tienes un grave problema de seguridad

El dato que necesitas para comprar las máquinas son las frigorías que produce. Puedes ver cómo calcular cuantas frigorías necesito para un ambiente.

1 – Indica los datos de tu zona de cultivo (las medidas son en centímetros), en nuestra calculadora frigorías, para poder saber cuantas frigorías necesito.






Más datos sobre el cálculo frigorías aire acondicionado

La llegada del buen tiempo puede ser una pesadilla para el cultivador de interior. En invierno, las bajas temperaturas del exterior permiten contrarrestar el calor que desprenden las lámparas de cultivo. En verano, por el contrario, ¿cómo mantener las plantas a 25º cuando en la calle hay 35º? La respuesta está en el aire acondicionado, la herramienta definitiva para el cultivador de interior: el control total del clima.

Muchos cultivadores son reticentes a instalar un acondicionador de aire en el cuarto de cultivo por el aumento del consumo eléctrico que conlleva. Es obvio que un indoor con aire acondicionado consumirá más electricidad que uno que no lo tenga, pero si se tiene en cuenta el posible aumento en la producción debido a un mejor control del clima y a la posibilidad de cultivar durante todo el año, puede que el sobrecoste merezca la pena. A largo plazo, el ahorro energético compensa de sobra el mayor coste de compra.

Quien se haya decidido a climatizar su cuarto de cultivo debe primero estudiarlo para calcular qué necesidades de refrigeración tiene y cómo podría reducirlas al mínimo. Después debe escoger qué tipo de aire acondicionado quiere y seleccionar uno de la potencia adecuada. Anteriormente vimos una tabla para calcular frigorías aire acondicionado.

Alrededor del 70% del calor que desprende una lámpara de cultivo lo hace a través de la bombilla, el otro 30% lo emite el balastro. Las lámparas de cultivo son la principal fuente de calor pero no la única. Una regla general dice que se requieren 1.500 Wh de refrigeración por cada 1.000 W en lámparas, pero las características concretas de cada cuarto de cultivo pueden hacer que esa potencia sea excesiva o insuficiente. Es más recomendable calcular la potencia teniendo en cuenta varios factores: superficie, número de lámparas, si hay o no paredes a las que les dé el sol por su cara exterior, etc.

Trucos para reducir la necesidad de refrigeración

La potencia de refrigeración necesaria y el consumo eléctrico del aire acondicionado para un cultivo pueden reducirse bastante con ciertos trucos. Alrededor del 70% del calor que desprende una lámpara de cultivo lo hace a través de la bombilla, el otro 30% lo emite el balastro. La manera más sencilla de reducir el calor en el cuarto de cultivo es sacar fuera los balastros alargando los cables que los conectan a las bombillas. La mayoría de las lámparas HPS permiten que el cable mida hasta 20 metros.

Los reflectores refrigerados por aire y similares ayudan a eliminar el calor de las bombillas arrastrándolo con una corriente de aire justo donde se produce y antes de que se reparta por la habitación. Las bombillas con reflectores refrigerados tipo CoolTube necesitan la mitad de aire acondicionado que las no refrigeradas.

Todos los aparatos eléctricos generan calor, así que saca fuera todo lo que puedas. Bombas de riego, extractores, balastros, deshumidificadores y demás: mejor fuera. Una pared orientada al sur recibe sol casi todo el día y puede elevar en varios grados la temperatura del indoor. Se puede eliminar este problema recubriendo la cara interior de la pared con un material aislante como corcho o lana de roca para minimizar la transmisión de calor.

Por último, la constante renovación del aire puede contribuir a la mejora de la temperatura, dependiendo del aire del exterior.

Tipos de acondicionadores

Hay distintos tipos de acondicionadores de aire. Los más comunes son los portátiles, los split y los de conductos. Cada sistema tiene ventajas e inconvenientes que habrá que tener en cuenta a la hora de decantarse por uno u otro.

Yo aconsejo encarecidamente los de tipo split o pde pared. Pero dependiendo de tu sala quizá te vayan bien unos de techo o de conductos.

Los acondicionadores portátiles suelen ser los menos potentes y menos eficientes, pero tienen la ventaja de que son baratos y no necesitan instalación. Para empezar a funcionar basta con desembalarlos, enchufarlos y sacar por la ventana el tubo de salida del aire caliente. Su potencia refrigerante no es muy elevada, suele andar entre 2 y 3 kWh, y solo los aparatos más potentes llegan a 4 kWh. Además de la limitada potencia, el principal inconveniente de la mayoría de los acondicionadores de aire portátiles es que el aire caliente que expulsan al exterior lo cogen del interior, lo que supone que parte de la energía empleada en enfriar el aire se pierde al sacar parte de ese aire al exterior. Además, cuando las plantas están en floración, el aire expulsado estará impregnado de olor, con los riesgos que implica para la seguridad del cultivo. Hay un tipo de aparatos portátiles de doble conducto con los que desaparece el problema del olor, ya que el aire caliente que se expulsa por uno de los conductos no se toma del interior sino que llega del exterior por el otro conducto. El doble circuito de aire mantiene dentro el olor y el frío, mejorando mucho la eficiencia del acondicionador.

Los split son los sistemas de aire acondicionado más extendidos. Están formados por una unidad interior y otra exterior que se comunican por unos tubos llenos del gas refrigerante. Son acondicionadores de aire eficientes que pueden alcanzar potencias de hasta 8 kWh y que hacen menos ruido que los portátiles; especialmente en los modelos de gama alta, la unidad interior puede ser muy silenciosa, aunque la unidad exterior no lo es tanto. El principal inconveniente que tienen es que se necesita un instalador para ponerlos en marcha. Si el aire acondicionado se instala antes de montar el cultivo no es mucho problema, pero si el cuarto ya está en funcionamiento: ¿quién quiere enseñarle algo así a un extraño? Los acondicionadores multisplit son parecidos, pero solo hay una unidad exterior que alimenta dos o tres unidades interiores. Existe una gran gama de modelos y potencias y, al igual que los split, son muy eficientes y silenciosos, pero también requieren la presencia de un instalador. Una de las características más interesantes de los split de gama media o alta es el sistema inverter, que permite que el aparato regule la velocidad del compresor para que trabaje a solo una fracción de su capacidad total. Como el encendido es el momento en que se gasta más energía, estos sistemas consumen mucho menos, ya que permanecen en marcha casi todo el tiempo, aunque a menor potencia. Las ventajas son numerosas: la temperatura se mantiene constante, sin los altibajos típicos de los acondicionadores tradicionales, que como solo pueden trabajar a máxima potencia se pasan el día encendiéndose y apagándose; el consumo es mucho menor porque se evitan los arranques y el motor trabaja más desahogado, lo que aumenta su eficiencia y su vida útil. Los equipos con tecnología inverter consumen hasta un 30% menos de electricidad a lo largo del año, lo que supone un ahorro que compensa sobradamente su mayor precio.

Consumo eléctrico

Los acondicionadores de aire tienen que llevar una etiqueta energética donde se indica qué clase de eficiencia energética tienen. Hay siete clases (de la A a la G), y se otorgan teniendo en cuenta el índice de eficiencia energética. Los aparatos de clase A son los más eficientes y los de clase G, los menos eficientes. La etiqueta también indica la capacidad de refrigeración en kWh, el ruido que genera en dB y el índice de eficiencia energética o EER, que indica cuánto frío produce por cada vatio de electricidad consumido.

Según el modelo y la marca, los precios de los aires acondicionados pueden oscilar desde 300 euros hasta más de 2.000. Al escoger hay que tener en cuenta el precio del aparato pero también la eficiencia energética. Un modelo split de clase A consume fácilmente la mitad de electricidad que un portátil de clase G para generar la misma refrigeración. Hay una gran diferencia entre el consumo eléctrico que se requiere para enfriar con un aire acondicionado de clase A un cuarto de cultivo bien aislado, con lámparas refrigeradas y los balastros fuera, y el necesario para enfriar un cuarto mal diseñado utilizando un acondicionador poco eficiente. La mitad del éxito está en reducir la necesidad de refrigeración, solo la otra mitad se debe a refrigerar con eficacia.

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